Una lágrima no mata.
Nadie mata a una lágrima.
Nunca una lágrima mata.
Para qué llorar entonces,
si la lágrima no es
el cauce
de una herida tan exacta...
(Juanma Miranda)
Lo bellamente sublime y lo poeticamente turbador dentro del mundo de la literatura...
Me despertó durante la noche una suave lluvia, dulce como la mano de una amante. La lluvía caía como ampos de nieve cálida sobre el ceniciento mundo. Me enderezé para avivar el fuego, este fuego que penosamente me calentaba en las heladas madrugadas y en las frías mañanas de esta tierra y de este cielo eternamente ya cubiertos de aire negro. Contemplé la absoluta oscuridad que cubría todo lo abarcable por la vista. La Bahía de Heptons, los montes de la cordillera de Gladstone, las tierras de Diurik.Todo estaba bañado por un silente sol de medianoche. Los habitantes de estas tierras, llaman a este lugar. Uwaikazi: el lugar donde Dios no terminó su creación. Y creen que sólo cuando el hombre se haya extinguido, Dios volverá para culminar su obra creadora.
-¿Conoces un fuego sin calor?- Le contesté- ¿Un agua que no sacie la sed?. ¿Una piel que no colme nuestros deseos?.¿Unos labios que no sean el principio y fin de nuestro viaje de la vida?. Eso es Ialia para mí.
Las largas tardes del verano, van decayendo paulatinamente, imperceptiblemente, con un delicado cuidado, para que a los colores vivos del verano, le suceda, poco a poco, la gama diluida, como unas acuarelas, de los colores pasteles de la estación del año, en que se pierden los pasos, sin dejar huellas en la arena del tiempo....
dos meses y quince días.Hoy, creo que es 25 de febrero del año 2057, si no me falla mi ya obsoleto calendario electrónico.Salí de una ciudad con un sol que alimentaba el cuerpo y el alma.Marché de la tierra donde nací y fui niño, para buscar a Ilaia, al norte, al norte; pero su detector de coordenadas me engaña,debe de sufrir algúna clase de distorsión,de alteración magnética que me hace caminar en círculos herráticos, sin destino definido, y mi alma se siente confundida, mis huesos ateridos y mis músculos cansados.En ocasiones creo que no podré caminar ya más.Pero nace un nuevo día, y con él crecen mis esperanzas de estar cerca de Ilaia.
Lo primero que me muestra es la casa añil; donde Mike Jagger, Keith Richards y el resto de los Stones; amén de un grupo de chicas despampanantes; pasaron un verano de sexo, drogas y rock and roll. Luego me empieza a explicar la diferencia entre la muralla y las construcciones romanas que todavía perduran y las portuguesas, más recientes y que amurallan la ciudad y desde donde se divisa toda la bahía de Tanger.
He vuelto a mi vieja casa. Aquella en que discurrieran los años de mi infancia, pocos días antes de mi cumpleaños.Esa casa añeja, de azotea de cal y de verdín en los herrajes. Entre el bullicio, de las calles del Cádiz antiguo. Con el inmenso horizonte del azul del mar haciendo prisionera mi mirada en los cuatro puntos cardinales de los vientos...Volver a tales lugares, te deja en el corazón la emoción dividida, del ayer y del mañana, del saludo y de la despedida.
El tiempo nunca cierra su ciclo, el círculo nunca se cierra. El regreso nos devuelve un rostro desconocido en los espejos; no el rostro que habitara estos muros, sino el rostro del viajero que regresa cansado al primer recuerdo que alberga la memoria. El regreso, nos devuelve a la historia que dejamos perdida, arrumbada, oxidada, maltrecha , enamorada de la melancolía. Olvidada como una marioneta con los hilos cortados. Desechado como un juguete roto .....
Existe en el mundo, en la vida, en un domingo, a esta hora, una cierta sensación de tregua, de pacto de silencio,de deseos de no enturbiar la calma del vecino, la paz del universo, el estado tranquilo y sereno de las cosas. Es como si anduviésemos, despacio, de puntilla, en un pasillo de la vida cubierto de cristales rotos. Sin querer hacer ruido al crepitar nuestros pies contra los vidrios, con la prudencia necesaria, para que no mane la sangre....Quizás sólo en este momento, la vida se acuna en los labios de un reloj parado, detenido, congelado en el tiempo.Las pequeñas cosas, y los grandes recuerdos arriban a nuestra memoria. Nuestros seres queridos, que ya no habitan el mundo, el sabor de estos gajos de naranja sobre mi lengua, el aire ligero y la atmósfera benéfica de esta tranquila mañana de domingo.